Solsticio de invierno

Hoy 21 de Diciembre ha entrado el invierno. Ahora, con nuestros sofisticados sistemas de observación y medición, sabemos exactamente en qué momento. Hemos definido una cierta posición de la Tierra con respecto al Sol, y cuando se constata se proclama, ahora incluso en las noticias de televisión, que se ha producido el fenómeno. La efemérides no sería más que eso si no fuera porque, sujetos como hemos estado durante milenios a los ciclos agrarios, ha estado fuertemente vinculada a fiestas, al igual que la primavera, el otoño o el verano.

inviernoAunque podemos encontrar más herencias, las antecedentes de nuestros festejos navideños son las saturnales romanas. Saturno eras el dios de los infiernos, capaz de devorar a sus propios hijos, y en sus fiestas la muy jerarquizada sociedad romana se volvía, literalmente, del revés. Todo estaba permitido, o casi, en esas celebraciones, que se extendían de los diez días anteriores a las calendas de Enero. En ellas, por ejemplo, no se podía acusar a nadie de adulterio o injurias, no se podía castigar a los esclavos, las bromas eran moneda corriente y abundaban los grandes banquetes y fiestas, no sólo entre la aristocracia.

Dos mil años después hemos atemperado algo el frenesí festivo, pero nos quedan las bromas, los banquetes, el intercambio de regalos… Esa atemperación, esa suavidad, se debe a que la doctrina cristiana nos ha estado “puliendo” todo este tiempo, y les ha quitado mucho de la carga de liberación y desenfreno que tenían (sobre todo en materia sexual). La llegada del cristianismo no fue capaz de suprimirlas, incluso contando con el apoyo del poder político desde la entronización del emperador Constantino. Así, no quedó más remedio que justificar las fiestas con la natividad de Jesús, a pesar de que los historiadores creen que eso debió suceder en verano. En todo caso, las ganas de fiesta se quedaron: por eso montamos en Conversa nuestros talleres navideños, a los que os invitamos a todos a participar.

Felices fiestas a todos.

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