¿Necesitamos una asignatura de educación financiera?

El presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), José María Roldán, cree que la educación financiera logrará una sociedad “más eficiente y plena” a medio y largo plazo, por lo que debería ser considerada como una asignatura en el sistema educativo. Roldán hizo estas declaraciones en el IES Conde de Orgaz de Madrid, donde se dirigió a alumnos de la ESO en el marco de la tercera edición del proyecto ‘Tus finanzas, tu futuro‘, cuyo objetivo es fomentar la educación financiera entre los jóvenes.

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El presidente de la AEB señaló la relevancia de saber administrar las finanzas personales, tanto en la gestión de los gastos de vivienda, comida y transporte como en el ocio, para que los jóvenes lo apliquen en su vida diaria. “La educación es una preparación para la vida adulta”, afirmó después ante los medios, para insistir en que una asignatura dedicada a las finanzas debería estar presente en las aulas porque, aunque entre los españoles existe “una mayor cultura financiera de la que pensamos”, ha señalado que en general “nos cuesta ponerla en práctica”.

Al margen de las opiniones de tan destacable representante del poder financiero, es cierto que las relaciones con la banca y el crédito no son un derecho constitucional, lo que significa que, si por la actividad de una persona en materia financiera existen daños potenciales por actos no informados, y son susceptibles de afectar a terceros, el Estado podría exigir un cierto conocimiento, y eso debería hacerse a través del sistema educativo. Ahora que en los tribunales hay destacados banqueros por distintas estafas ¿habrían sido posibles si los ciudadanos tuvieran mejor formación financiera? En la actualidad, las matemáticas de 2º y 3º de ESO recogen unos rudimentos (que muchas veces no llegan a tocarse), y los alumnos de bachillerato que la eligen pueden tener una asignatura de economía. Es obvio que es insuficiente si consideramos que todos terminaremos con una cuenta en el banco y una tarjeta de crédito. Con el actual sistema, casi todo queda en manos de la educación no obligatoria, así que tal vez sea el momento de replantearse las cosas. En todo caso, esta razonable visión tiene su reverso negativo, como nos cuenta este artículo aparecido en El Mundo, muy recomendable, por cierto, porque hay que ver el asunto en el contexto más amplio del modelo educativo. Al final, volvemos otra vez a tener que decidir que queremos cuando abordamos la educación ¿cómo nos planteamos este asunto?

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