La era nuclear

El siglo XX está lleno de hitos que han marcado un cambio esencial en la historia, muchas veces de forma lamentable. El seis de agosto de 1945 es una de esas fechas, pues es el momento en el que el ser humano empleó por primera vez la energía nuclear. Tristemente, fue un uso militar que significó cientos de miles de muertos y heridos, razón por la cual esta entrada habla de Historia y no de Física.

Aunque de manera objetiva sea una atrocidad sin paliativos (aunque esto podría discutirse), situarse en el contexto de la Segunda Guerra Mundial es necesario para entender el acontecimiento. Ya en el comienzo de la guerra, Alemania había puesto en marcha un programa específico para el desarrollo de un arma de esas características. Afortunadamente para todos, el director de ese programa fue Werner Heisenberg, premio Nobel de física en 1932, que condujo la investigación por un camino que hizo imposible llegar al resultado que los nazis querían (tendremos que dedicarle una entrada en otra ocasión). Por su parte, el gobierno de Estados Unidos fue alertado por el servicio secreto británico, y puso en marcha el conocido proyecto Manhattan para el desarrollo de su propio ingenio nuclear. Fue un salto de fe para los militares, que no eran capaces de imaginar el poder destructivo que iban a desplegar, así que se lo tomaron con calma y empezaron bastante más tarde que los alemanes, pues de hecho aunque había trabajos previos desde 1939, el proyecto como tal arrancó en octubre de 1941. A pesar de ello, la inversión en recursos materiales, humanos y financieros fue tal que un año después (como se demostraría tras la guerra) el nivel de conocimiento de los científicos americanos ya era superior al de los alemanes. El proyecto japonés fue un experimento de laboratorio mal enfocado, y los soviéticos sólo se lo tomaron en serio cuando vieron el resultado de los norteamericanos.

hiroshima

En el desarrollo de este arma, en los diversos países que lo hicieron (Estados Unidos, Alemania, Unión Soviética), se vieron involucradas las mentes más brillantes de la ciencia del siglo XX, y sobre los que tendremos que hablar en otro momento: Einstein, Oppenheimer, Bohr, Heisenberg, Hanh, Fermi, Feynman, von Neumann, Kurchatov,… Muchos de ellos, espeluznados por el resultado de sus trabajos, se convirtieron en fervientes pacifistas. El más conocido es Einstein, pero no fue el único. En todo caso, lo mejor de la Física del primer tercio del siglo XX estuvo involucrada en este asunto.

Más allá del componente simbólico de todas las conmemoraciones, y de la necesaria reflexión ética, para muchos historiadores es el primer acto de la Guerra Fría, no sólo por el mensaje sino porque los soviéticos se pusieron en pocos años al día gracias a su aparato de espionaje. Es también el exponente más acabado de lo que Eisenhower (entonces general, después presidente de EEUU) llamó después el “complejo industrial militar”.

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